Introducción

En una edición anterior de esta serie de policy briefs (ANOVA, 2025) [1], se formuló una propuesta de canasta normativa mínima de alimentos adaptada a los patrones de consumo actuales de los venezolanos. Esta canasta, que llamamos Canasta Alimentaria Efectiva (CAE), agrupa los alimentos de mayor penetración (ubicuidad) dentro del consumo de los hogares venezolanos, definiendo los valores referenciales de energía calórica y nutrientes necesarios para alcanzar una ingesta de 2.300 kcal/día por persona.

Como se sabe, la formulación de la canasta básica de alimentos constituye una pieza clave para identificar el perfil nutricional normativo de la población y diseñar políticas públicas que atiendan vulnerabilidades y desigualdades socioeconómicas. En Venezuela, la estructura de la Canasta Alimentaria Normativa (CAN) oficial no se actualiza desde 1997 y se interrumpió la publicación de su valorización desde 2013. La ausencia de una referencia oficial resulta especialmente problemática para el seguimiento de un país que atravesó un colapso económico, una hiperinflación y una emergencia humanitaria en tiempos recientes. El problema fundamental de la CAN es que el colapso de los ingresos familiares entre 2013 y 2021 obligó a los hogares a adoptar cambios drásticos en sus hábitos alimentarios: reducción en el tamaño de las porciones, disminución en el consumo de proteínas, adopción de fuentes calóricas más baratas y menor variedad en los productos consumidos. Estas estrategias continúan hasta hoy dado el magro impulso al crecimiento económico que ha sucedido a la crisis.

Este documento tiene dos objetivos: en primer lugar, presenta una versión actualizada y expandida de la canasta básica efectiva que llamaremos Canasta Alimentaria Efectiva Ampliada (CAE-A), que amplía la canasta alimentaria efectiva antes presentada incorporando cinco productos esenciales de higiene personal y cuidado del hogar. El diseño y valorización de la nueva CAE-A ha sido producto de una colaboración institucional con la consultora Econométrica; en segundo lugar, esta nota presenta estimaciones mensuales de los ingresos de las familias vis-à-vis el costo unitario de la canasta básica efectiva ampliada, lo cual constituye la primera estimación de seguimiento mensual de la pobreza en Venezuela.

La Canasta Alimentaria Efectiva Ampliada (CAE-A)

La canasta alimentaria originalmente propuesta por ANOVA Policy Research (CAE) fue construida bajo tres criterios [2]: (i) identificación de los alimentos que concentran el 80% del volumen de compras en supermercados independientes; (ii) selección de los productos de mayor penetración en los hogares venezolanos, mediante la inspección de microdatos de encuestas de hogares; y (iii) fijación de consumos normativos que alcancen una ingesta de 2.300 kcal/día per cápita.

En el Policy Brief anterior (ANOVA, 2025), se estableció que la CAE estaría compuesta solo por 25 alimentos, lo cual representa una reducción de 47% en el número de alimentos con respecto a la CAN oficial de 1997. Esta actualización mantiene la misma composición de 25 alimentos en la CAE, a la que se añaden cinco productos básicos de higiene personal y limpieza del hogar —cloro, jabón en panela, papel higiénico, toallas sanitarias y crema dental—, conformando así la llamada CAE Ampliada (CAE-A) de 30 productos (Ver Tabla No. 1). La incorporación de estos artículos no alimenticios responde al reconocimiento de que el bienestar básico de un hogar no puede medirse exclusivamente por el acceso a calorías: la higiene personal de las mujeres, y de las familias, así como la salubridad del hogar constituyen necesidades elementales cuya satisfacción resulta indispensable para una vida digna y la prevención de enfermedades.

El análisis nutricional de la CAE-A ratifica que el conjunto de 25 alimentos contenidos en ella aporta aproximadamente 2.342 kcal por persona al día, distribuidas en 365 gramos de carbohidratos, 63 gramos de proteínas y 74 gramos de grasas, cifras que se mantienen dentro de los rangos nutricionales normativos mínimos necesarios para el funcionamiento humano [3][5].

Composición de la canasta alimentaria efectiva ampliada (CAE-A) de 2026

Valorización de la CAE-A

La valorización mensual de la CAE-A está basada en los precios al consumidor recopilados por la consultora Econométrica [4] para cada uno de los 30 productos que la componen. Los precios están expresados en dólares estadounidenses y corresponden a los precios de mercado observados en establecimientos de siete ciudades a nivel nacional. El gráfico 1 muestra la evolución reciente del costo en dólares de la CAE-A, utilizando como referencia el costo de la canasta suficiente para alimentar una familia referencial de 4 miembros.

Los datos recientes del valor de la CAE-A revelan una trayectoria de precios marcada por tres etapas diferenciadas. Entre finales de 2019 y mediados de 2022, es la etapa final del colapso económico, incluida la pandemia, el comienzo de la dolarización espontánea y el fin de la escasez aguda de productos; luego, entre el segundo trimestre de 2022 y el cuarto trimestre de 2024, el costo de la CAE-A se mantuvo relativamente estable, en un ambiente de relativa estabilidad cambiaria, que propició que el valor de la CAE-A se mantuviera en el entorno de USD 290/mes para una familia referencial de 4 persona. Sin embargo, a partir del primer trimestre de 2025, se registra un incremento sostenido y acelerado del valor en USD de la CAE-A: entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, su costo aumentó un 25,7%. Para marzo de 2026, la variación interanual del costo en dólares de la CAE-A (con respecto a marzo de 2025) se aceleró hasta 33,7%, cerrando en monto de USD 394,8/mes para una familia de 4 personas. Entre el inicio del segundo trimestre de 2021 (primer trimestre de recuperación económica luego del colapso 2013-2021) y el cierre del primer trimestre de 2026, el costo en USD de la CAE-A se duplicó (+101,9%). La estimación aquí presentada del costo de la canasta básica efectiva ampliada resulta una pieza de información crucial para evaluar las condiciones  socioeconómicas de las familias venezolanas, en un contexto como el actual donde los ingresos laborales promedio continúan estando entre los más bajos de la región.

Ingresos laborales y costo de la CAE-A

La CAE-A propuesta en este documento cumple con todos los aspectos formales de una canasta alimentaria normativa oficial: (i) se adapta a los hábitos de consumo del promedio de las familias venezolanas; (ii) está conformada por productos de disponibilidad ubicua en todo el país, y: (iii) provee el número de calorías mínimas necesarias para la realización de actividades cotidianas del ser humano (2300 cal/día). En el anterior sentido, puede ser usada como referencia para medir las condiciones socioeconómicas de la población. En esta sección se propone un nuevo indicador: se trata del “% de trabajadores con salarios de pobreza”, definido como el número de trabajadores activos que perciben ingresos laborales mensuales de sus actividades de trabajo remunerado, tanto principales como secundarias, que son insuficientes para adquirir la CAE-A per cápita mensual medida en dólares de los EE. UU. Es decir, el indicador de “% de trabajadores con salarios de pobreza“ resulta análogo a la tasa de pobreza de la población en general, aunque tomando como unidad de observación el trabajador activo individual, sin tomar en cuenta otras fuentes de ingreso no laborales del trabajador (rentas, remesas, transferencias del gobierno, etc.), ni tampoco el impacto de otros miembros de la familia sobre la capacidad de adquirir la canasta alimentaria (por ejemplo, otros miembros con trabajos remunerados, u otras cargas familiares como niños, ancianos, discapacitados, estudiantes, desempleados, etc.)[6].  

El gráfico No. 2 muestra la evolución reciente del indicador de “% de trabajadores con salarios de pobreza” hasta marzo de 2026. En el gráfico se observa claramente que el porcentaje de trabajadores que percibían salarios insuficientes para adquirir la CAE-A se redujo sostenidamente entre principios de 2021 y finales de 2023, coincidiendo con la etapa de estabilidad cambiaria, la dolarización de los salarios y la recuperación parcial de la economía en ese período. Posteriormente, coincidiendo con la etapa de aceleración inflacionaria y encarecimiento de los productos de la canasta alimentaria a partir de principios de 2024, se verifica un aumento de más de diez puntos porcentuales en el porcentaje de trabajadores que no pueden adquirir ni siquiera la canasta alimentaria individual que se ubica en USD 98,7/mes. Para marzo de 2026 el 41,8% de los trabajadores percibía ingresos laborales por debajo del valor de la canasta alimentaria efectiva ampliada individual (no familiar). 

Asimismo, una extensión natural de este análisis es la de medir la suficiencia de los ingresos laborales para adquirir la llamada canasta básica efectiva ampliada (CBE-A), que en teoría incluye, además de los gastos en alimentación, todos los gastos en bienes y servicios básicos de la familia, incluyendo servicios, educación, transporte, mantenimiento de la vivienda, entretenimiento, etc. Metodológicamente, con frecuencia se asume que el costo de la canasta básica es simplemente el doble del de la canasta alimentaria. Siguiendo este criterio, para marzo de 2026, el valor de la CBE-A individual se ubicó en USD 197,4/mes, costo que fue imposible de pagar por el 77,1% de los trabajadores activos.

El deterioro observado en este indicador en los últimos 15 meses revela que la aceleración inflacionaria y el relativo estancamiento de los salarios están erosionando intensamente el poder de compra de los hogares venezolanos. En perspectiva, los resultados observados en 2026 revelan que se borraron, al menos parcialmente, las ganancias de bienestar observadas entre 2022 y 2024, lo cual refleja la fragilidad y poca profundidad de la incipiente recuperación económica observada entre 2021 y 2024.[8]

Conclusiones e implicaciones de política

Esta nota actualiza la valorización de la Canasta Alimentaria Efectiva (CAE) e introduce la Canasta Alimentaria Efectiva Ampliada (CAE-A), una extensión metodológica que incorpora cinco productos de higiene y limpieza del hogar al conjunto de bienes de referencia para la medición del costo de vida de las familias venezolanas. El costo de la CAE-A en marzo de 2026 ascendió a USD 394,8/mes para una familia de 4 miembros. El costo de la CAE-A se ha venido acelerando y en términos interanuales, la CAE-A acumuló un incremento del 33,7% con respecto a marzo de 2025.

A partir de la construcción y valorización de la CAE-A, esta publicación propone el seguimiento del indicador de “% de trabajadores con salarios de pobreza”, definido como la proporción de los trabajadores activos que perciben ingresos laborales mensuales insuficientes para adquirir la CAE-A per cápita mensual. En marzo de 2026 el salario del 41,8% de los trabajadores era insuficiente para adquirir la canasta alimentaria efectiva ampliada de 30 productos, mientras que el 77,1% de los trabajadores ganaban salarios insuficientes para adquirir la canasta básica efectiva ampliada, que incluye otros gastos del hogar además de la alimentación. La evolución reciente de estos indicadores revela que en los últimos 15 meses la aceleración inflacionaria y el relativo estancamiento de la economía han erosionado severamente la capacidad de compra de los salarios de los trabajadores venezolanos y, con ello, las condiciones socioeconómicas de sus familias.

Los resultados aquí presentados ratifican el énfasis en que el país debe contar con una canasta alimentaria normativa oficial que refleje los profundos cambios en los patrones de consumo de los venezolanos. Esta es una tarea urgente e imprescindible: la CAN de 1997 tiene casi 30 años de antigüedad y refleja la realidad nutricional de un país que ya no existe. Por otro lado, la incorporación de productos de higiene en la canasta alimentaria —como lo hace la CAE-A— es una innovación conceptual que reconoce que hay productos no alimentarios que forman parte integral de la subsistencia familiar cuya ausencia significa una precariedad real para los hogares venezolanos, principalmente aquellos hogares liderados por mujeres.

En la coyuntura actual resulta de crucial importancia enfatizar que la rehabilitación de las capacidades del Estado venezolano para diseñar, implementar, monitorear y evaluar políticas sociales de forma efectiva, como por ejemplo las aquí presentadas que están relacionadas con la capacidad de monitorear el costo de vida de los trabajadores, pasa necesariamente por la rehabilitación del sistema estadístico nacional para que el país vuelva a contar con información estadística actualizada, de calidad y de acceso público.

Referencias

[1] ANOVA Policy Research (2025). La canasta importa: problemas en la medición de la canasta alimentaria en Venezuela y sus consecuencias. https://anova-evidence.org/2025/05/06/la-canasta-importa-problemas-en-la-medicion-de-la-canasta-alimentaria-en-venezuela-y-sus-consecuencias/

[2] Cabrera, K. y Paolinetti, S. (2019). Aproximación a tasas de pobreza y generación de indicadores de vulnerabilidad a través del establecimiento de múltiples canastas alternativas para el año 2017. UCAB. Tesis de pregrado.

[3] CEPAL (2018). Medición de la pobreza por ingresos: actualización metodológica y resultados.

[4] Econométrica / Francisco Ibarra (2026). Base de datos de precios de la canasta básica venezolana. Datos de precios al consumidor, enero 2019 – marzo 2026.

[5] Ledezma, T. y Rodríguez, Z. (2012). La canasta alimentaria normativa en Venezuela. Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, vol. XVIII, núm. 2, pp. 129-148.

[6] El indicador de “% de trabajadores con salarios de pobreza” se construye a partir de la última observación de ingresos laborales promedio, verificada en las encuestas de hogares (noviembre de 2025), proyectada a marzo de 2026 utilizando las tasas de crecimiento mensual observadas por el índice nacional de remuneraciones estimado por OVF [7].

[7] Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) (2026). Índice de Remuneraciones de los Trabajadores de Venezuela. Datos mensuales 2021-2026.

[8] Zambrano, O., Hernández, H., Granado, A., Quiroz, G., Gómez, J. y Benzecry, R. (2022). Tendencias recientes en la distribución del ingreso en Venezuela: un análisis a través de los microdatos de encuestas de hogares. Banco Interamericano de Desarrollo.

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